viernes, 30 de junio de 2017

INEVITABLE CHOQUE DE CULTURAS

No todos los italianos eran partidarios de Mussolini, así como tampoco eran nazis todos los alemanes. No era Cristianismo la Inquisición ni tampoco algunos fundamentalismos evangelistas que hicieron lo mismo que la Inquisición católica (pero de eso no se habla, la única villana histórica es la Inquisición, lo que tampoco disculpa ninguno de los horrores y barbaridades que se cometieron). Y muy claramente queda en evidencia que no son fundamentalistas todos los que profesan la fe islámica.

Ya algunos lanzan la proclama: "¿estás con el Islam o estás con nosotros?". Un inquietante adelanto de un futuro cada vez mas cercano. En mi publicación anterior suponía un franco y mutuamente despiadado choque de culturas para dentro de doce o quince años. Los acontecimientos que se van sucediendo parecerían indicar que ese nivel de choques podrían darse en un lapso de tiempo bastante menor.

En algún comentario me referí a los grupos extremistas que se justifican con "excusas islámicas". y agregaba "El Islam es otra cosa". Por supuesto que es así. Pero la Historia demuestra que los extremismos bárbaros fueron los que mas se abalanzaron a las conquistas, e incluso superaron (y en algunos casos, hasta exterminaron) a los que proclamaban ideas mas tolerantes y humanitarias.

Este Occidente de raíces judeo-cristianas, que parecería que ya ha dado todo lo máximo que podía lograr en los avances de una civilización, y muestra los deterioros de una innegable decadencia, va quedando jaqueado por movimientos que proponen retornos a épocas primitivas. Tampoco habría que olvidar que el Islam tiene "viejas y nuevas cuentas" para arreglar con Occidente. Estamos como en aquella última etapa del Paganismo frente a los bárbaros dispuestos a someter a Roma. El resultado final fue el extenso retroceso de la Edad Media.

No será el verdadero Islam el responsable, así como tampoco lo fue el verdadero Cristianismo con respecto a tantos males y perversidades cometidas en su nombre. Pero frente a la realidad de los choques esas verdaderas reivindicaciones desgraciadamente serán dejadas de lado.

sábado, 24 de junio de 2017

AHORA... Y DESPUES

No parecería una idea de "política-ficción" plantearse que en menos de dos décadas, tal vez, a lo sumo, unos 12 o 15 años mas, ya no tendrá sentido debatir sobre lo que hoy consideramos izquierdas y derechas.

Para ese entonces, tan cercano, todo parecería indicar que la opción se tendrá que dar entre quienes traten de defender la continuidad de un grado de avance humano, de sociedades organizadas sobre bases de convivencias civilizadas, y por otra parte los que se propongan expresamente su destrucción. Los que glorifiquen el atraso, la ignorancia y la bestialidad,  rumbo a la consagración de sistemas de vida medioevales y hasta prácticamente cavernícolas.

No es aventurado suponer que habrán inmensas cantidades de partidarios que se pongan fervorosamente de parte de la destrucción de lo existente y la consagración del atraso. Basta ver hasta qué punto flotan esos conceptos (y hasta qué punto entusiasman) en las propuestas políticas actuales.

Y mientras tanto, hasta que esos tiempos se vayan aproximando, seguiremos viendo que quienes manifiesten ideas de progreso, equilibrio, órden, superación interior, respeto mutuo, recibirán ofensivas respuestas de que todo éso es "fascista" o neoliberal.

miércoles, 14 de junio de 2017

ALGO QUE ESCRIBÍ ALGUNA VEZ

Hace ya un tiempo se realizó un certámen internacional, en donde se proponía redactar una historia con plena libertad de imaginación, pero que oblgatoriamente debía concluir con un párrafo determinado. Ésto es algo que envié a ese certámen (no recibió ninguna mención). Alguna nostalgia me lleva a volver a publicarlo ahora. Lógicamente le cambio el final. El argumento es el mismo, pero los últimos renglones tienen una redacción diferente.

Desde chicos, ya podía verse que iba a ser un triunfador. Y yo lo admiraba. Nadie jugaba al futbol como él. A la hora de las trompadas, nadie peleaba como él. Era mi ídolo.

Nada ni nadie podía oponérsele. Se hacía su voluntad por las buenas o por las malas. Y llegó el momento en que ni siquiera le hizo falta imponerse por las malas. Se lo respetaba, y una palabra suya era una ley para ser cumplida. ¡Cómo lo admiraba!

Personas y cosas, para él eran lo mismo. Aceptaba y rechazaba simplemente por lo que se le ocurría en cada momento. Mi admiración ya no tenía límites.

Se veía que iba a tener habilidad para los negocios. De cualquier situación o elemento, se le ocurrían ideas para hacer dinero...


La vida nos fue separando. No tuve grandes estudios, y mi destino quiso que terminara siendo uno mas de los que van a construir edificios. Pero inevitablemente fui teniendo noticias sobre él. Ya era un influyente hombre de negocios, a pesar de su juventud. Fue tentado por políticos, pero se mantuvo siempre al margen. Como había hecho siempre, les sonreía a todos, pero no se brindaba plenamente a nadie.

Así fue como volvimos a encontrarnos. En aquel vigésimo piso donde yo estaba ayudando a colocar unos vidrios. Y no tendría que haber hecho lo que hizo.

Yo estaba solo. Ël estaba recorriendo para comprar y saltó por una ventana. Comenzó a pasear por el edificio por la parte de afuera. Como un desafío, de los que le encantaba enfrentar. Me encontró. Tal vez no pensaba encontrar a nadie, no sé.

Cuando me vio, entrecerró un poco los ojos y tuvo una semi-sonrisa, como intentando buscarme dentro de su memoria...  Tal vez para ayudarle a recordar quién era yo, se me ocurrió decirle:

- ¡Cómo estamos!  ¡Vamos bien para adelante!

No tendría que haber hecho lo que hizo. El andamio, el tablón, era muy angosto, y yo tengo habilidad para mantenerme ahí. Además, él andaba con algo de alcohol y de droga dentro del cuerpo. Con apenas un movimiento se le podía hacer perder muy fácilmente el equilibrio.

Despues de la investigación, yo quedé absolutamente libre de sospechas. Soy un trabajador bien calificado y sin malos antecedentes. A él, después que se llevaron el cuerpo, le descubrieron todo ese alcohol y droga que tenía adentro. Además, entraron esos intereses para aprovecharse... los que les convenía heredarle... o sucederle en otros puestos... los que querían enjuiciar por la inseguridad de las construcciones...


Y allí, cuando estuvimos solos, me dí cuenta que lo que siempre había sentido por él no era admiración, sino la mas feroz de las envidias. Por eso no tendría que haber hecho lo que hizo. Me hizo reaccionar muy mal. Porque yo no lo había insultado, ni pretendía ofenderlo...  pero él...  me despreció mas que nunca, se burló... En ese lugar él no era mas que yo... Bastó muy poco... Yo seguía estando allí arriba, y él caía... caía... caía...


Si alguien quiere saber cómo quedaba con el párrafo obligado, éste era el final del texto anterior:

Me hizo reaccionar muy mal. Porque yo no lo había insultado, ni pretendía ofenderlo...  pero él...  me tomó de las mejillas, acercó su rostro al mío despacito, y me regaló una mirada penetrante y profunda, tan larga que parecería que no tuviera nada más que hacer los próximos quince años, y me dijo tranquilamente cuatro palabras que se quedaron grabadas en lo más hondo de mi memoria: ¡chinga a tu madre!